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TECNOLOGÍA DE DESINFECCIÓN UV


La tecnología ultravioleta para la desinfección de agua, aire y superficies está basada en el efecto germicida de la radiación UV-C.

Se trata de la radiación electromagnética entre los rayos X y la luz visible. La longitud de onda UV es de entre 100 y 400 nanómetros.

La longitud de onda UV se divide en 4 grupos, cada uno con un efecto germicida diferente: UV-A (315–400 nm), UV-B (280–315 nm), UV-C (200–280 nm) y UV de vacío (100–200 nm).

Ultravioleta en espectro electromagnético

En el espectro UV, el rango UV-C se considera el de la radiación más potente. Además, es el que más fácilmente absorben el ADN, el ARN y las proteínas. A menudo este rango se conoce como “germicida” dada su alta eficiencia de desinfección frente a las bacterias y los virus. El mayor efecto germicida se produce a 205-280 nm, mientras que la mayor sensibilidad germicida de los microorganismos se produce a 265 nm.

El efecto germicida se basa en la absorción de fotones de las moléculas de ADN y ARN. La reacción fotoquímica provoca la dimerización de los enlaces del ADN y el ARN, que inhibe la capacidad de los microorganismos de replicarse. Este proceso se conoce como inactivación de microorganismos.

Mecanismo de desinfección UV


La tecnología de desinfección UV resulta adecuada para el suministro de agua potable, el tratamiento de aguas residuales, así como para la desinfección de aire y superficies.

Principales ventajas de esta tecnología:
  • Alta eficiencia frente a una enorme gama de microorganismos, incluidos los resistentes al cloro (virus y oocistos protozoarios);
  • No afecta a las propiedades físicas, químicas ni organolépticas del agua o el aire; no produce residuos; no produce sobredosis peligrosas;
  • bajos costes de capital, de consumo energético y operativos;
  • Los sistemas UV son compactos y fáciles de operar; no requieren precauciones de seguridad operativa especiales.

Las principales fuentes industriales de radiación UV son las lámparas de amalgama de baja presión y las lámparas de mercurio de media presión. La tecnología de las lámparas de media presión tiene mayor potencia por lámpara (varios kW), pero ofrece una eficiencia menor (9-12%), frente a las lámparas de baja presión que proporcionan una eficiencia del 35-40% y una potencia por lámpara de hasta 1000 vatios.

Los sistemas UV equipados con la tecnología de lámparas de amalgama suelen requerir un espacio de instalación algo mayor, pero su eficiencia energética es considerablemente mejor.

El diseño de la aplicación UV depende de la dosis UV requerida, del rango de caudal y de los parámetros tanto físicos como químicos del medio que se desea desinfectar. Otros parámetros técnicos decisivos incluyen también los criterios de diseño de las instalaciones, así como un funcionamiento económico y sostenible.